¡Buenos días! Para cerrar la semana, os presento a Gilbert Keith Chesterton, un escritor y periodista inglés de principios del siglo XX, conocido por ser un tipo enorme (literalmente, medía 1,93 metros). Chesterton era un hombre con un sentido del humor afiladísimo y una capacidad para el debate asombrosa. Se convirtió al catolicismo ya de adulto, no por tradición, sino porque descubrió que la fe era la aventura más rebelde y alegre que existía para no volverse loco en el mundo moderno. De su inmensa obra, hoy rescatamos esta frase: "Yo sostendría que el agradecimiento es la forma más alta de pensamiento, y que la gratitud es felicidad duplicada por el asombro". Chesterton dice que agradecer es una forma de "pensamiento", no de "sentimiento". ¿Por qué creéis que hace falta ser inteligente y humilde para dar las gracias? ¿Creéis que hoy en día hemos perdido la capacidad de asombro por esta especie de cultura de la inmediatez?, ¿de tenerlo todo a un clic? ¿Q...
¡Buenos días! ¿Por qué creéis que la mayoría responde preguntando "¿qué te pasa?" o "¿quién se ha muerto?", en lugar de simplemente aceptar el cariño? ¿Tú a quién elegirías llamar y qué es lo que te impide hacerlo ahora mismo? Resulta curioso ver que, cuando alguien da las gracias a otra persona simplemente por ser quien es, esta se pone a la defensiva. Probablemente, porque nos cuesta mostrarnos vulnerables. ¿Pero vulnerables por qué? Pues muy sencillo: porque decir "me importas" significa también "me preocupo por ti", "me importa lo que piensas de mí" y "hay un hueco en mi corazón para ti". Todo eso implica bajar la guardia y, en el fondo, nos da miedo que lo usen en nuestra contra. Pero esa vulnerabilidad es necesaria. Somos seres relacionales, nos necesitamos, y sin los otros no podríamos aprender, crecer ni amar. Reconocer esto es aceptar que tu vida no es un accidente, sino un regalo que mejora el mundo. Por eso, hoy te ...