¡Buenos días! En un bosque vivía una luciérnaga llamada Lila. Cada noche, cuando sus amigas empezaban a iluminar el cielo con sus pequeños destellos, ella buscaba refugio bajo una hoja. No es que no pudiera brillar. Podía hacerlo, pero le daba miedo la oscuridad. La inquietaba no saber qué encontraría entre los árboles, qué ruidos escucharía o qué podía suceder si se alejaba demasiado. Mientras las demás volaban de un lado a otro, Lila las observaba desde su escondite. A veces pensaba que ojalá fuera como ellas, que parecían no tener miedo de nada. Una noche, su abuela se acercó y se sentó a su lado. —Lila, ¿sabes para qué sirve nuestra luz? —Para iluminar la noche —respondió ella—. Pero yo no brillo tanto como las demás. Su abuela sonrió. —No necesitas tener la luz más potente. A veces basta con iluminar un pequeño trozo de camino. Lo importante no es cuánto brillas, sino qué haces con tu luz. Lila se quedó pensando en aquellas palabras. Un rato después, cuando el bosque estaba comple...
¡Buenos días! Imagina que un día alguien te pregunta cuánto vales como persona. ¿Qué responderías? Quizá pensarías en tus notas, en las cosas que se te dan bien, en tus logros o en lo que los demás opinan de ti. Pero ¿y si tu valor no dependiera de nada de eso? ¿Y si hubiera algo en ti que merece respeto independientemente de tus éxitos, tus capacidades o tus errores? Hoy quiero presentarte a Martha Nussbaum, una filósofa estadounidense que ha dedicado buena parte de su trabajo a reflexionar sobre la dignidad humana y sobre qué necesita cada persona para poder vivir una vida plena. En su pensamiento encontramos una idea que viene de otro filósofo, Immanuel Kant: Cada persona es un fin en sí misma. Dicho de una forma más sencilla: nadie es una herramienta para conseguir algo, ni vale únicamente por lo que sabe hacer, por su utilidad o por lo que puede aportar a los demás. Cada persona tiene un valor propio, también cuando fracasa, necesita ayuda o atraviesa una mala etapa. ¿Alguna vez h...