¡Buenos días! Imagina que tienes una linterna en la mano. Puedes tener una linterna estupenda, de esas que iluminan muchísimo; sin embargo, hay una cosa que necesitas para que funcione: encenderla. Y para encenderla hace falta pulsar un botón. Parece una tontería, pero en realidad hay algo bastante importante ahí: tú decides si quieres encenderla o no. ¡Pero espera, porque todavía hay más! Aunque pulses el botón, si la batería está al mínimo, la luz será débil. Y si no queda nada de batería, por mucho que quieras, la linterna no va a iluminar absolutamente nada. Pues con nosotros pasa algo parecido. Hay días en los que tenemos energía de sobra y otros en los que vamos con la batería baja. Y es que nuestra energía también se va gastando: con el cansancio, los problemas, las preocupaciones… Por eso necesitamos recargarla. ¿Y sabes qué cosas pueden ayudarnos a recuperar esa energía? Amar, ayudar a alguien, perdonar, sentirnos queridos, hacer algo que nos apasiona, compartir tiempo con las...
Foto de Lukas Blazek ¡Buenos días! Hoy continuamos con nuestro espacio de «Palabras Sagradas», en el que seguiremos descubriendo el significado de algunas palabras que utilizamos para hablar de espiritualidad, fe y cristianismo. Hoy hablaremos de una palabra que todos conocemos bien: la luz. Y es que la luz nos permite ver. Cuando hay luz, podemos orientarnos, reconocer lo que tenemos delante y descubrir cosas que, en la oscuridad, permanecen ocultas. Pero también utilizamos esta palabra de muchas otras maneras: decimos que una persona «aporta luz» cuando nos ayuda a ver las cosas de otra manera; que alguien «es luz» cuando nos transmite paz, alegría o esperanza; o que hemos tenido «un momento de luz» cuando de repente entendemos algo que antes no veíamos claro. Usamos la expresión tener luz própia cuando nos referimos a algo que nos hace ser quienes somos: una capacidad, una forma de mirar, una sensibilidad especial, una manera de cuidar a los demás, algo que se nos da bien, ...