¡Buenos días! Que mejor día que hoy para recordar que un buen ayuno es también aquel que cuida el planeta. Cada vez que cierras ese grifo que gotea, cada luz que apagas, cada compra innecesaria que decides no realizar, cada trayecto que decides hacer a pié o en bicicleta y tantos otros ejemplos. Cada gesto, por pequeño que sea cuenta. Sabiendo esto, ¿qué gesto puedes hacer o mejorar para ser un mejor guardián de la naturaleza? Que tengas un buen día.
¡Buenos días! Hoy vamos a hablar de la palabra «purificar». Quizá os vengan a la mente mascarillas faciales para quitar impurezas de la piel, un filtro para el agua o la «purga» de seguidores que a veces hacemos en nuestras redes sociales. A nivel cotidiano, podríamos decir que purificar es quitar lo «tóxico», eliminar lo que molesta, lo que hace ruido o lo que sobra, para que algo vuelva a su estado original, limpio y sano. En la tradición cristiana, es una de esas palabras que no siempre se han entendido bien, pues con frecuencia se ha usado para hacer referencia a las personas como si fueran cosas sucias que hay que limpiar a base de culpa. Nada que ver. Para la fe, purificar el corazón es simplemente quitarle capas de polvo. Es apartar las rayadas, la necesidad obsesiva de encajar, la dependencia de los likes o ese estrés continuo que no nos deja respirar. San Luis María de Montfort decía que para que algo nuevo, grande y lleno de luz pueda entrar en tu vida, primero tienes que hac...