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INTUICIONES: Mi luz

¡Buenos días! Piensa un momento en tu clase, en las personas con las que compartes tantas horas, en las conversaciones, las bromas, los trabajos en grupo… Cada uno tiene su manera de ser y, aunque no siempre nos demos cuenta, todos influimos de alguna forma en el ambiente que se crea. Cuando estás en clase, ¿qué crees que aportas tú al grupo? A veces, las cosas que podemos aportar no son espectaculares ni llaman mucho la atención. Son cosas bastante sencillas, como saber escuchar, tener paciencia, explicar algo a un compañero, hacer reír o darte cuenta de que alguien se ha quedado fuera. Puede que tengas alguna de esas cualidades y ni siquiera te hayas parado a pensar en ellas. ¿Qué cosas se te dan bien o qué tienes en tu forma de ser que crees que puede hacerle bien a alguien? A veces también nos pasa lo contrario. Miramos a otras personas y pensamos que ojalá tuviéramos su seguridad, sus amigos, su facilidad para estudiar o ese talento con el que parece que todo les sale bien. Y,...
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Palabras Sagradas: Escuchar

¡Buenos días! ¿Alguna vez has sentido que alguien te escucha, pero en realidad no te está prestando atención? Quizá te mira mientras hablas, pero está pensando en otra cosa, mirando el móvil o esperando su turno para responder. Escuchar parece algo sencillo, pero escuchar de verdad requiere tiempo, atención y, sobre todo, interés por lo que la otra persona quiere compartir. A veces estamos tan centrados en nuestras preocupaciones, nuestras opiniones o nuestras prisas que nos cuesta hacer espacio para los demás. En la Biblia encontramos una historia que nos invita a reflexionar sobre esto. Se trata de Samuel, un niño que vivía y ayudaba al sacerdote Elí en el templo. Una noche, mientras dormía, oyó una voz que lo llamaba: «¡Samuel!». Se levantó, fue adonde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy, porque me has llamado». Pero Elí le respondió que no lo había llamado y le mandó volver a dormir. Esto sucedió tres veces, hasta que Elí comprendió que podía ser Dios quien llamaba a Samuel. Entonces...

MADRE TIERRA: Mi entorno

¡Buenos días! Hoy quiero que visualices tu hogar, tu barrio, tu escuela y los sitios que frecuentas. Seguro que a tu alrededor hay muchas cosas que nos gustaría que fueran diferentes: personas que se sienten solas, compañeros que no encuentran su sitio, injusticias, problemas en el barrio o espacios que no cuidamos como deberíamos... ¿Lo estás visualizando? Ante estas realidades solemos decir: «Yo no puedo arreglar el mundo». Y es verdad, no podemos solucionarlo todo nosotros solos. Pero hay una diferencia entre no poder arreglarlo todo y pensar que no podemos hacer nada. Y hay algo que conviene recordar: lo que eres y lo que sabes hacer pueden tener un efecto positivo real en los demás. Quizá eres de los que saben escuchar, explicar algo con paciencia, organizar, cuidar, crear o defender a alguien cuando lo necesita. Capacidades que, puestas en juego, pueden mejorar las cosas que tienes cerca. ¿Qué cosas de tu entorno crees que necesitan mejorar o que estaría bien cambiar? ¿Crees que ...

hORArock: Envíame a mí

¡Buenos días! ¿A quién creéis que va dirigida la canción? ¿Seríais capaces de dedicar vuestro «día y noche» a alguien? ¿A quién seguís o cuáles son vuestros referentes? Si te das cuenta, en la vida nos hacemos muchas preguntas, y eso es bueno. Algunas son fáciles de responder; otras, como ¿quién o qué es uno de los motivos de tu vida?, cuestan más, ¿verdad? Esto es normal, porque hay preguntas que nos invitan a tomar decisiones que van dando forma a quiénes somos y a la vida que queremos construir. Durante los próximos días te propongo hacer un pequeño viaje en torno a estas preguntas: quién soy, qué llevo dentro, qué puedo aportar y qué sentido quiero darle a mi vida. Pero tranquilo, no hace falta tener respuestas inmediatas ni decidir ahora qué quieres ser o hacer en el futuro. Se trata, simplemente, de estar abierto, de atreverte a pensar y de darte permiso para hablar de estas cosas. Porque quizá descubrir para qué estás aquí empieza, sencillamente, por atreverte a hacerte la pregu...

EMOCIONARIO: Frans van der Lugt

¡Buenos días! Me llamo Frans van der Lugt. Soy holandés y jesuita. Hace casi cincuenta años llegué a Siria de misión y allí encontré mi hogar. Compartí mi vida con musulmanes y cristianos, jóvenes y mayores, que poco a poco se convirtieron en vecinos, amigos, gente a la que quería. Entonces la guerra llegó a Homs. Los bombardeos destruyeron edificios, escaseaba la comida y muchas familias quedaron atrapadas. El miedo y la incertidumbre lo invadieron todo. Me preguntaron si quería marcharme. Pero ¿cómo iba a abandonar a quienes habían compartido conmigo tantos años justo cuando más sufrían? Me quedé no porque no tuviera miedo, sino porque aquellas personas ya eran parte de mi vida. Su dolor también era el mío. Y es que aun en medio de la guerra, seguíamos encontrando motivos para estar unidos. Musulmanes y cristianos compartíamos dificultades y nos ayudábamos. Yo creía profundamente que el odio no tenía por qué ganar, que incluso en la oscuridad podía quedar un poco de esperanza. El 7 d...

hORAcine: La misión, a través de los ojos de un aventurero

¡Buenos días! "Eres una persona, Dios te ama". ¿Te lo han dicho alguna vez?, ¿cómo te hace sentir esta afirmación?, ¿por qué debería ser una buena noticia para ti? Te invito a pensarlo. Que tengas un buen día.

RELATOS DEL MUNDO: Una misionera llamada Elena

¡Buenos días! En una pequeña aldea, al otro lado del mundo, había una escuela que abría cada mañana antes de que saliera el sol. Allí trabajaba Elena, una misionera que llevaba años viviendo con aquella comunidad. No tenía grandes recursos ni soluciones para todos los problemas. A veces faltaban materiales; otras, el camino quedaba impracticable por la lluvia. Pero cada mañana volvía a abrir la puerta. Un día, un chico le preguntó: —Elena, ¿por qué sigues aquí? Podrías vivir en un lugar mucho más fácil. Ella sonrió. —Es verdad. Pero dime una cosa: ¿qué crees que pasaría si mañana esta escuela dejara de abrir? El chico se quedó pensando. Allí había aprendido a leer, había descubierto que podía estudiar y había conocido a personas que confiaban en él. La escuela no era solo un edificio. Era una oportunidad. —Supongo que perderíamos algo importante —respondió. —Exactamente —dijo Elena—. Aunque te contaré un secreto: esta escuela no es mía, es nuestra. Yo también he aprendido mucho aquí. A...