¡Buenos días! El Evangelio de este domingo nos presenta la historia de una mujer que cambió la vida de miles de personas. Resulta que Jesús va caminando por Samaria (un territorio que los judíos evitaban porque los habitantes de allí los odiaban, se llevaban fatal). En este contexto, Jesús se sienta cansado junto a un pozo y le pide agua a una mujer de allí. En este punto ya vemos cómo Jesús se salta todas las normas sociales de su época para hablar con alguien diferente y “enemigo”, y encima mujer (recuerda que en esa época las mujeres tenían los mismos derechos que los esclavos). A partir de ahí, tienen una conversación muy profunda. La samaritana iba todos los días a sacar agua de ese pozo porque siempre volvía a tener sed, y entonces Jesús le ofrece un «agua viva» con la que no tendrá sed jamás. Paremos un momento, ¿por qué le habla precisamente de agua? Pues porque, para esa mujer, ir al pozo representaba la rutina pesada de su vida, tener que buscar constantemente algo para ir ti...
¡Buenos días! Esta canción tiene un montón de frases que podríamos comentar. ¿Tú con cuál te quedas? La vida tiene días buenos, otros muy buenos, malos y peores. Esta canción nos recuerda que, sean como sean, pueden mejorar. Y todo empieza con un cambio de mirada. Un cambio que no hará desaparecer el dolor o esa realidad dura, pero sí logrará que puedas mirarla desde otra perspectiva. El ayuno que nos propone la Cuaresma puede ser un motivo para lograr un cambio de mirada y ver que «las estrellas solo se ven en la oscuridad». Es atreverte a apagar el ruido y entrar un poco en esa oscuridad sin miedo, para descubrir esa luz que brilla en tu interior. Una luz que te permite ver con claridad, una luz capaz de iluminar cualquier tiniebla, rayada o momento difícil por el que estés pasando. Una luz que, aunque a veces lo dudes, ya habita dentro de ti. Te invito a descubrirla en el silencio y dejarte iluminar por ella. Que tengas un buen día.