¡Buenos días! A veces usamos la palabra "bendición" de forma automática y casi sin pensar. Decimos cosas como "Este aire acondicionado es una bendición" cuando hace un calor insoportable, o "Que apruebe este examen sería una bendición". En nuestro día a día, suele sonar a golpe de suerte, a un alivio inesperado, a algo bueno que nos cae del cielo y nos soluciona la papeleta. Pero en el lenguaje cristiano, esta palabra tiene un sentido mucho más profundo. "Bendecir" viene del latín bene dicere, que significa literalmente "decir bien". Bendecir a alguien es desearle profundamente lo mejor, es mirarle con cariño y reconocer su valor. Cuando Dios bendice, no está haciendo un truco de magia para arreglarte la vida; lo que hace es "decir bien" de ti, asegurarte que está de tu lado, acompañándote y dándote fuerza para que tú mismo seas capaz de avanzar. Dime: ¿Alguna vez te has sentido una "bendición" para alguien? ¿Y algui...
Vídeo Youtube ¡Buenos días! Acabamos de escuchar a Tito, alguien que se juega la vida cada día en la inmensidad y la oscuridad del mar para rescatar a personas que huyen buscando un futuro mejor. Su experiencia nos sacude y nos aterriza de golpe. Pensando en todo lo que nos acaba de compartir, os invito a daros un tiempo para pensar en esto: ¿Qué os remueve por dentro al escuchar que chicos de vuestra edad cruzan el mar de noche, jugándose la vida en una patera? Tito dice que, en medio del océano, la vida de esas personas depende directamente de su equipo. En vuestro día a día, ¿de quién depende que hoy sea un buen día para los que te rodean? Frente a las injusticias con las que os cruzáis (en clase, en el barrio, en las redes sociales), ¿sois de los que apartan la mirada o de los que intentan hacer algo? Tito cierra con un deseo inmenso: ojalá no hiciera falta rescatar a nadie nunca más. Esa es la esperanza cristiana, la de construir juntos un mundo más justo donde nadie tenga que ech...