¡Buenos días! Hace unos meses, una profesora llamada Carmina habló públicamente ante el papa León XIV sobre su experiencia con la depresión. No voy a contaros su historia porque prefiero que la escuchéis directamente. ¿Os habéis fijado? Carmina no habló desde una vida perfecta. Habló desde una oscuridad que había conocido de cerca. Y quizá ahí hay algo importante para esta semana en la que estamos abordando estos temas sobre salud mental que suceden en silencio: tener luz no significa no haber experimentado la oscuridad. A veces, descubrir tu luz significa, precisamente, descubrir que puedes pedir ayuda, que puedes dejarte acompañar y que tu historia no queda definida para siempre por el momento más oscuro que hayas vivido. León XIV le recordó algo muy sencillo: la salud mental también necesita ser cuidada, atendida y acompañada. Y quizá esa sea una pregunta para todos nosotros: ¿Sabemos reconocer cuándo alguien necesita que nos acerquemos? ¿Sabemos pedir ayuda cuando somos nosotros qu...
¡Buenos días! A veces pensamos que rezar es aprenderse y repetir unas palabras de memoria, cerrar los ojos o pedir cosas. Pero quizá podamos entenderlo de otra manera: rezar es hablar con alguien que te quiere. Sí, hablar, como cuando dialogas con una persona en la que confías. Para la que no necesitas preparar un discurso, a la que puedes contarle lo que te pasa, lo que te preocupa, lo que te hace feliz, aquello que no entiendes… Incluso puedes estar un rato en silencio. Sabes de lo que hablo, ¿verdad? Pues rezar es algo parecido, pero con Dios, Jesús, la Virgen María o incluso con las personas que ya no están con nosotros. Esto no es algo nuevo, no me lo estoy inventando yo, ¿eh? La Biblia, que tiene unos 3.000 años más que yo, está llena de oraciones; de hecho, encontramos un libro entero lleno de oraciones: los Salmos. Un libro lleno de poemas y canciones que las personas rezaban y cantaban para expresar lo que estaban viviendo. Y lo curioso es que allí aparece de todo. Hay salmos ...