¡Buenos días! ¿Hay algo de ti —de tu físico o de tu personalidad— que escondes por miedo a lo que puedan pensar los demás? ¿Te da miedo no encajar en un sitio o sentirte diferente? ¿Qué luz aporta la historia de Freddie a tu miedo? Conocernos implica atrevernos a mirar aquello que nos hace diferentes sin pensar inmediatamente que tenemos que cambiarlo. Y no me refiero a creer que todo lo que hacemos está bien ni a dejar de crecer, sino a descubrir quiénes somos sin vivir pendientes de parecernos a los demás, porque lo que te hace único o única también son esas diferencias. Puede que descubrir tu luz empiece precisamente ahí: cuando dejas de intentar ser otra persona y te atreves a desarrollar lo bueno y único que hay en ti. ¿Qué pequeño paso podrías dar hoy para mostrarte un poco más tal como eres, sin filtros? Que tengas un buen día.
¡Buenos días! En un bosque vivía una luciérnaga llamada Lila. Cada noche, cuando sus amigas empezaban a iluminar el cielo con sus pequeños destellos, ella buscaba refugio bajo una hoja. No es que no pudiera brillar. Podía hacerlo, pero le daba miedo la oscuridad. La inquietaba no saber qué encontraría entre los árboles, qué ruidos escucharía o qué podía suceder si se alejaba demasiado. Mientras las demás volaban de un lado a otro, Lila las observaba desde su escondite. A veces pensaba que ojalá fuera como ellas, que parecían no tener miedo de nada. Una noche, su abuela se acercó y se sentó a su lado. —Lila, ¿sabes para qué sirve nuestra luz? —Para iluminar la noche —respondió ella—. Pero yo no brillo tanto como las demás. Su abuela sonrió. —No necesitas tener la luz más potente. A veces basta con iluminar un pequeño trozo de camino. Lo importante no es cuánto brillas, sino qué haces con tu luz. Lila se quedó pensando en aquellas palabras. Un rato después, cuando el bosque estaba comple...