Foto de Cynthia Diaz ¡Buenos días! Cuentan que dos amigos decidieron subir juntos a una de las montañas más bonitas de su región. Habían preparado sus mochilas, llevado agua y algo de comida, y estaban deseando llegar a la cima para contemplar el paisaje desde allí. Nada más comenzar el camino, uno de ellos salió disparado. —¡Vamos! Si seguimos a este ritmo, llegaremos los primeros. Su amigo sonrió y trató de seguirle, pero enseguida tuvo que quedarse un poco atrás. Poco después, un excursionista que bajaba por el sendero les pidió un poco de agua. Y, aunque llevaba la botella casi llena, respondió: —Lo siento, no podemos pararnos. Tenemos prisa. —Y continuó caminando. En una breve parada, se comió una barrita energética. Sin pensarlo demasiado, dejó caer el envoltorio junto al camino y murmuró: —Ya lo recogerá alguien, me molesta. Antes de ponerse en marcha de nuevo, un perro se le acercó tranquilamente, moviendo la cola. El animal parecía querer saludarles, pero el chico lo apartó de...
¡Buenos días! Cierra los ojos diez segundos. Vamos a hacer un pequeño viaje en el pasado, ya verás. Quiero que visualices mentalmente un lugar con naturaleza que hayas visitado durante este verano. Puede ser aquella cala escondida, la montaña que subiste sudando la gota gorda para contemplar unas vistas alucinantes, un prado verde en el pueblo de tus abuelos o ese bosque por el que caminaste sin cobertura en el móvil… Respira profundo y trata de recordar el olor de ese lugar, el sonido del viento, del agua del río o de las olas mientras suena esta música de fondo durante 2 minutos: Qué pasada, ¿verdad? La naturaleza tiene ese "no sé qué" que nos reinicia, que nos hace sentir pequeños pero a la vez tremendamente vivos. Es pura magia, puro arte gratuito. Y no, no es casualidad. Los cristianos creemos que esa belleza increíble que te dejó sin palabras este verano es una huella directa del Creador, sí, de Dios. Es como si Él hubiera dejado su firma en cada atardecer y en cada pai...