¡Buenos días! Cierra los ojos diez segundos. Vamos a hacer un pequeño viaje en el pasado, ya verás. Quiero que visualices mentalmente un lugar con naturaleza que hayas visitado durante este verano. Puede ser aquella cala escondida, la montaña que subiste sudando la gota gorda para contemplar unas vistas alucinantes, un prado verde en el pueblo de tus abuelos o ese bosque por el que caminaste sin cobertura en el móvil… Respira profundo y trata de recordar el olor de ese lugar, el sonido del viento, del agua del río o de las olas mientras suena esta música de fondo durante 2 minutos: Qué pasada, ¿verdad? La naturaleza tiene ese "no sé qué" que nos reinicia, que nos hace sentir pequeños pero a la vez tremendamente vivos. Es pura magia, puro arte gratuito. Y no, no es casualidad. Los cristianos creemos que esa belleza increíble que te dejó sin palabras este verano es una huella directa del Creador, sí, de Dios. Es como si Él hubiera dejado su firma en cada atardecer y en cada pai...
¡Buenos días! Hoy Nil Moliner nos recuerda lo importante que es desconectar de vez en cuando (huir de la ciudad) para buscar tu propio espacio seguro, de tranquilidad y de interioridad, en el que poder reposar (el mar). Lo bueno es que para encontrar ese “mar” no hace falta irse lejos ni estar de vacaciones; puedes hallarlo en tu habitación, en un rincón del colegio, en un parque, en el silencio de una iglesia y en muchos otros sitios. Ese espacio de paz existe para ti, pero es necesario buscarlo, cuidarlo y mantenerlo durante todo el año. Dime, ¿dónde está ese refugio en el que logras desconectar del ruido y reconectar contigo mismo y con Él? Que tengas un buen día.