¡Buenos días! Seguramente, si os digo que hoy vamos a empezar la mañana con un examen, a más de uno le dé un vuelco el estómago o sienta un pequeño escalofrío... Igual, solo de pensarlo, ya os está pasando. Es normal, pues con facilidad podemos ver los exámenes como un momento de tensión, como un obstáculo que hay que saltar inevitablemente para continuar con la materia. Pero si te fijas bien, en realidad un examen es una herramienta para ver qué hay en tu mochila: ver qué has aprendido de verdad, qué te llevas contigo y qué te falta todavía por entender, ¿verdad? Hace más de dos mil años, un filósofo llamado Sócrates soltó una frase que hoy, en la era de los algoritmos y de ir siempre con prisas, tiene más sentido que nunca: «Una vida sin examen no merece la pena ser vivida». Y no, Sócrates no quería que estuviéramos todo el día haciendo test de evaluación. Lo que nos estaba diciendo es que existe el peligro real de vivir en «modo automático». Como un bot. Puedes pasarte los días haci...
Gabrielistas 1xDÍA
Y, a veces, todo es tan sencillo como escuchar el viento que sopla por nosotros y extender con fuerza las alas.