Señor y Padre mío, Al finalizar este curso, quiero darte gracias por todo lo que he recibido de Ti. Gracias por la vida, por las flores, por el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por todo lo que ha sido posible y por lo que no ha podido ser. Te ofrezco cuanto hice en este año: el trabajo que he podido realizar, las cosas que han pasado por mis manos y lo que con ellas pude construir. Te agradezco las personas que a lo largo de estos meses he amado, y los que me han querido, compañeros, profesores, educadores, trabajadores, nuestras familias, las amistades nuevas y los que conocía de antes, los que me han alargado su mano y aquellos a los que yo he podido ayudar. Con todos ellos he compartido la vida, el trabajo, el dolor y la alegría. Lléname de bondad y de alegría para estas vacaciones, a fin de que cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí, encuentren en mi vida un poquito de Ti. Danos un tiempo de...
Y, a veces, todo es tan sencillo como escuchar el viento que sopla por nosotros y extender con fuerza las alas.