( cierra los ojos y escucha el texto tomando consciencia del sentido que tienen las inspiraciones y las espiraciones) Inspirar la vida Al inhalar el aire en cada inspiración, se empieza de nuevo una función vital que oxigena la sangre y posibilita la vida del organismo. En cada inhalación, puedes pensar en la vida que te llega desde fuera y te permite que t ú seas. Puedes hacerte consciente, en último término, de Aquel que insufló la vida, asociándote de esta manera al don de cada instante, como una nueva creación. Vivir es acoger el inestable y fr á gil equilibrio que somos. En el milagro permanente de la respiración, esto se expresa con claridad y, al ser conscientes de ello, mana el agradecimiento. Espirar lo sobrante Cada vez que exhalas, sacas de ti lo que no necesitas, lo que no debes acumular, aquello que te pesa y no te permite crecer. Si prolongas tu espiración más que la inspiración, expresas tu deseo de expulsar, suave y firmemente, lo que no te construye. Asimi...
Y, a veces, todo es tan sencillo como escuchar el viento que sopla por nosotros y extender con fuerza las alas.