¡Buenos días!
Hoy nos inspira Miles Morales, un chaval de Brooklyn al que le queda grande el traje y que está bloqueado por el miedo. Todos le dicen que no está listo. Él mismo se siente un impostor. En su momento más bajo, le pregunta a su mentor, Peter B. Parker: «¿Cuándo sabré que estoy preparado?».
Peter le mira y le da la única respuesta posible:
«Es un salto de fe. Eso es todo lo que es, Miles. Un salto de fe».
Sí, es la frase que sale en el vídeo antes de lanzarse al vacío. Una frase que hoy puede ayudarnos a hablar de algo que puede dar el mismo vértigo: atreverse a rezar.
- ¿Qué significa para ti rezar?
- ¿Has rezado alguna vez? ¿Recuerdas cuándo fue la última vez?
- ¿En qué crees que se parece la oración a la frase de Miles?
Seamos sinceros: ponerse a hablar con Dios cuando no lo ves, cuando no tienes «doble check» para saber si te ha leído y cuando te sientes un poco ridículo hablándole al techo o al aire... es lanzarse al vacío. Tu lógica te dice: «Aquí no hay nadie», «estoy perdiendo el tiempo». Pero la oración empieza justo ahí, cuando eres capaz de romper esas voces, ignorar la vergüenza y lanzarte.
Fíjate en Miles: salta sin saber si la telaraña funcionará, ¿verdad? Pues hoy te propongo hacer justo eso: buscar un momento de calma, respirar hondo y atreverte a dar el salto para decirle: «Hola, estoy aquí». Y no te rayes por si hay o no una respuesta; simplemente lánzate y déjate sorprender.
Que tengas un buen día.
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