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INTUICIONES: Miércoles de Ceniza


¡Buenos días!
Hoy es un día diferente. Quizá no lo veas por la calle, pero hoy millones de cristianos en todo el mundo van a la iglesia para algo tan simple como recibir un poco de ceniza en la frente. Pero ¿por qué?, ¿para qué ensuciarse la cara y el pelo? Pues como signo de humildad, para reconocer que no somos dioses, que no lo podemos todo y que, tarde o temprano, nuestro cuerpo se acabará. Celebrar el Miércoles de Ceniza es precisamente eso, un "baño de realidad", en el que la ceniza nos recuerda que somos frágiles. Que hoy estamos a tope y mañana podemos estar rotos. Que somos "polvo", sí, pero un polvo que sueña, que ama y que sufre.
Y justo aquí es donde entra la Cuaresma y su símbolo máximo: la Cruz. Algunos lleváis una cruz de plata o de oro colgada al cuello. Queda muy bien, pero si lo piensas, era un instrumento de tortura. Entonces, ¿por qué la adoramos? San Luis María de Montfort decía: "La Sabiduría es la Cruz".
Para entender esto, piensa en tu vida. Hoy nos venden que la felicidad es no tener problemas, el "cero sufrimiento". Pero ¿es eso cierto? Si quieres hacer bien una tarea, tienes que dedicarle horas aunque prefieras salir, jugar o distraerte. Si quieres ser un crack en el deporte, tienes que entrenar duro aunque luego estés agotado y con agujetas. Y lo más importante: amar de verdad no es solo un sentimiento bonito; es una decisión, y una decisión que va a doler. ¿O acaso no sufrimos por el bienestar y la seguridad de los demás? Y no, la Cruz no es masoquismo, es la consecuencia de decidir amar hasta el final, sabiendo lo que implica, en las buenas y en las malas. Jesús no fue a la cruz por un "amor ciego" o por inercia; fue porque eligió libremente amarnos, asumiendo que esa radicalidad tenía un precio que Él estaba dispuesto a pagar por voluntad propia.
Por eso, Montfort nos recuerda que no podemos evitar nuestras propias cruces (la soledad, los complejos, ese problema en casa). La pregunta no es cómo huir de ellas, sino cómo vivirlas, cómo abrazarlas y convertirlas en esa gasolina que nos ayuda a madurar y amar más fuerte. Ahora dime:
  • Para ti, la cruz... ¿es solo un adorno o entiendes que amar "cuesta"?
  • ¿Crees que existe una vida real sin dificultades o eso es solo un filtro de Instagram?
  • Sabiendo que somos "polvo" y que el tiempo vuela... ¿vives aprovechando el momento o dejándote llevar?

La palabra clave de hoy es "conversión" o, dicho de otro modo, "dar la vuelta", cambiar el rumbo en todo aquello que te lleva a perderte, cambiar todo aquello que te quita identidad y acercarte a todo aquello que te hace ser lo que eres: único y única. Aprovecha estos 40 días no para castigarte, sino para entrenar el corazón y, sí, para los cristianos, nuestra mejor versión necesita de Ese que nos conoce íntimamente: Jesús. Así que dime, ¿qué conversión necesitas empezar hoy? ¿Dejarás que Dios forme parte de ella?

Que tengas un buen día.

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