¡Buenos días!
Hoy, en "Palabras Sagradas", nos detenemos en un término que seguramente habéis escuchado muchas veces: EUCARISTÍA. Siendo realistas, para una parte de la sociedad actual, esta palabra suena a rito antiguo, a iglesia, a "ir a misa" o a una obligación de domingo que parece no tener nada que ver con la vida real.
Sin embargo, el origen de la palabra es mucho más profundo. Viene del griego y significa "Acción de Gracias". Pero, ¿agradecer el qué?, ¿qué es lo que celebran realmente los cristianos aquí? Pues mira, en una eucaristía, lo que se recuerda es la última cena, la cruz (con su muerte) y sobre todo, la resurrección que es el motivo de celebración. Mirad, Jesús hizo el gesto de amor más radical posible: entregar su vida voluntariamente. Para un cristiano, la "salvación" no es un acto mágico, sino la convicción de que ese amor entregado hasta el final es capaz de romper las cadenas del odio y del egoísmo. Así que en cada Eucaristía lo que se pretende es agradecer que Jesús quiso tanto al mundo entero que puso tu libertad y tu vida por encima de la suya propia. Teniendo esto en cuenta, os invito a reflexionar sobre estas tres cuestiones:
- ¿Por qué creéis que cuesta dar las gracias por aquello que recibimos gratis cada día (familia, educación, salud) sin que hayamos hecho nada para merecerlo?
- Los cristianos ven en la entrega de Jesús la prueba máxima de amor. En tu vida, ¿quién se ha "sacrificado" alguna vez por ti para que tú estés bien?
- "Salvar" a alguien a veces es simplemente dedicarle tu tiempo cuando nadie más lo hace. ¿Estás dispuesto a "partirte y repartirte" por un amigo siempre que lo necesite?
La propuesta de hoy es que intentes vivir con esa actitud de "Eucaristía": agradeciendo lo que tienes y estando dispuesto a dar un poco de tu vida por los demás. Que me dices, ¿lo intentarás?
Que tengas un buen día.

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