¡Buenos días!
Albert Camus fue un escritor y filósofo francés al que no le regalaron nada en la vida. Creció en una pobreza extrema, enfermó gravemente de tuberculosis siendo muy joven y le tocó vivir de lleno la Segunda Guerra Mundial, siendo testigo directo del horror y del sufrimiento humano. Años después de la guerra, Camus regresó a un lugar de su infancia en Argelia llamado Tipasa. Venía de una Europa gris y destruida, marcada por el frío del conflicto, el cansancio y la tristeza. Al volver a contemplar aquel paisaje lleno de luz, ruinas antiguas y mar, escribió su ensayo "El retorno a Tipasa". En este texto, describe cómo, a pesar de toda la oscuridad y el sufrimiento que había visto en el mundo y experimentado en su propia piel, sintió que algo en su interior permanecía luminoso y cálido. Una de sus frases es:
"En las profundidades del invierno, finalmente aprendí que dentro de mí había un verano invencible".
- ¿Cuál es tu plan favorito para un día de sol?
- ¿Qué situaciones o comentarios suelen "enfriar" tus ganas de seguir adelante?
- ¿Crees que hay algo dentro de ti que ninguna mala racha podrá apagar nunca?
Esa experiencia que vivió Camus, ese "verano invencible" que descubrió es un misterio que nos habita a todos. Para los cristianos, ese verano invencible describe perfectamente a ese Dios que habita en nosotros. Una fuerza que no depende de las circunstancias externas. Es esa voz suave que, en medio de tu invierno personal, te invita a escuchar y a levantarte de nuevo. Hoy te invito a preguntarte: ¿y si ese verano invencible existe de verdad?, ¿y si tiene un rostro que te llama por tu nombre? Te invito a descubrirlo y dejarte sorprender.
Que tengas un buen día.
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