¡Buenos días!
¿Alguna vez habéis sentido que se os junta todo a la vez? Exámenes, un mal rollo con alguien de clase, movidas en casa, o simplemente una semana en la que no te aguantas ni a ti mismo. Es como si tu cabeza entrara en modo tormenta, te entra el pánico y te quedas bloqueado, sin saber por dónde empezar a arreglar las cosas.
Pues a nuestro padre de Montfort le tocó vivir algo parecido y casi de película. Resulta que hubo unas lluvias muy fuertes en una ciudad llamada Nantes, en Francia, que causaron que el río Loira se desbordara, dejando totalmente sumergido un suburbio llamado Biesse. Mucha gente se quedó atrapada en sus graneros sin víveres, durante días, expuestos a morir de hambre. Viendo lo que pasaba, Montfort recogió tantos alimentos como pudo y se dirigió al muelle. Allí estaban los lobos de mar, los marineros más expertos, mirando las olas gigantes y los remolinos. Estaban paralizados por el miedo. Ninguno se atrevía a mover un dedo. Montfort, que de marinero experto tenía entre poco y nada, saltó a una de las barcas y les gritó a los marineros con una seguridad aplastante: «¡Síganme, les aseguro que no van a perecer!». Esa voz de confianza absoluta rompió el bloqueo de los marineros. Dejaron de mirar el desastre, cogieron los remos, se metieron en plena tormenta y consiguieron lanzar los alimentos a la gente atrapada en sus casas. Montfort no tenía superpoderes para apagar la tormenta. El agua seguía bajando con fuerza y el peligro era muy real. Pero fue capaz de cambiar la actitud de toda esa gente frente al caos que hacía peligrar sus vidas.
- ¿Por qué creéis que hizo eso Montfort? ¿De dónde sacó las fuerzas necesarias para tal gesta?
- Ahora piensa, ¿cuál es esa "tormenta" que te tiene un poco bloqueado ahora mismo?
- ¿A qué voz le estás dando más volumen: a la del pánico o a la de la calma?
Montfort sabía que no remaba solo. Esa fuerza, esa "locura" de saltar a la barca, no le venía de serie ni la sacó de un vídeo motivacional. Su verdadero motor, lo que le dio esa paz y valentía en medio del caos era su amistad profunda con Jesús.
Hoy te invito a no quedarte paralizado en el muelle. Mira a Montfort no como a un personaje histórico, sino como a alguien que encontró su ancla. Y, si te atreves, déjate conocer por ese mismo Jesús que movía su vida. Quizás descubras en Él esa voz firme que te susurra: "Respira, confía y coge los remos". Escucha esa voz, levántate y confía. No te vas a hundir.
Feliz fiesta de San Luis María de Montfort.
Que tengas un buen día.

OMG
ResponderEliminarEso fue epico
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