¡Buenos días!
Si ahora mismo tus abuelos o incluso tus padres escucharan algunas de vuestras conversaciones en el pasillo, probablemente pensarían que habláis en código. Palabras como "bro", "delulu", "ghosting" o decir que algo tiene "buen vibe" son vuestras herramientas de hoy para explicar el mundo. Y eso es genial. Es vuestra cultura, vuestra huella, una forma de decir "aquí estamos nosotros".
- ¿Cuál es la palabra de vuestra generación que más usas en tu día a día o cuál es tu favorita?
- Cuando usas esas palabras, ¿sientes que te dan una identidad propia que te diferencia del mundo de los adultos?
- ¿Crees que estas expresiones nuevas están sustituyendo o eliminando palabras más antiguas, o simplemente sirven para explicar cosas que antes no tenían nombre?
Fijaos en una cosa: para que vosotros podáis inventar o adaptar todas esas palabras, ha tenido que existir antes una lengua inmensa que os diera la base. Es exactamente como un árbol. Vuestro argot son las hojas nuevas, las que brillan ahora al sol, pero el tronco y las raíces son esas palabras antiguas que llevan siglos con nosotros. Ser agradecidos con la lengua que nos precede, la que hemos heredado, nos ayuda a entender de dónde venimos para saber hacia dónde podemos ir.
Al final, lo importante no es solo qué palabra uses, sino para qué la uses: para levantar a alguien o para hundirlo, para crear "vibe" positivo o para soltar "hate". El lema de este año nos invita a escuchar la voz, y eso también implica prestar atención a cómo nos hablamos entre nosotros. No importa si tu diccionario es más clásico o más moderno, sino que uses tus palabras para construir desde el amor y ser valiente para hacerlo. Dime, ¿tus palabras qué dicen sobre ti?, ¿construyen o destruyen?
Que tengas un buen día.

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