¡Buenos días!
Hoy tu manantial estaba habitado por alguien, tenía un rostro. Dime, ¿ese manantial de paz y amor estaba habitado por Dios?, ¿te atreves a volver a ese manantial pensando que allí reside él? Te animo a hacerlo.
Que tengas un buen día.
Y, a veces, todo es tan sencillo como escuchar el viento que sopla por nosotros y extender con fuerza las alas.
Hoy tu manantial estaba habitado por alguien, tenía un rostro. Dime, ¿ese manantial de paz y amor estaba habitado por Dios?, ¿te atreves a volver a ese manantial pensando que allí reside él? Te animo a hacerlo.
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