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Palabras Sagradas: Advocación


¡Buenos días!
Hoy os voy a hablar de una palabra que hace referencia a la Virgen María: esa palabra es advocación. Viene del latín advocare y significa llamar o invocar. Es como si fuera un «título» o una forma distinta de llamar a la misma persona, en este caso a María. Es por eso que hay tantos nombres de vírgenes, aunque en realidad hacen referencia siempre a la única María: la madre de Jesús. ¿Y para qué necesitamos tantas vírgenes si es la misma? Pues muy fácil: aunque María es una sola persona, se ha hecho presente en momentos y lugares muy distintos de la historia. Cada «nombre» (la Virgen de las Viñas, la Almudena, de Guadalupe, de Fátima, la Moreneta...) es como un rostro diferente que ella se pone para hablar el idioma de la gente de ese lugar, para entender sus problemas y para estar más cerca. Para aterrizar esto un poco, os lanzo estas preguntas:
  • ¿Cuántas advocaciones o «nombres» de la Virgen María conocéis y de dónde son?
  • ¿Quién es María para ti o qué lugar ocupa en tu vida? ¿Te gustaría descubrir un poco más sobre esta «Madre del cielo»?
  • Sinceramente, ¿alguna vez le has pedido algo a María o has sentido que podía ser alguien en quien confiar?

A lo largo de la historia, muchísimas personas —creyentes y no creyentes— han visto en ella algo diferente: un refugio, una protección o, simplemente, una presencia que da paz. María acude a quien la llama, como una madre que sabe escuchar sin juzgar. María es alguien que está ahí, preparada para ir adonde haga falta por ti. Y es que, al final, ella es ese lugar seguro donde siempre puedes ser tú mismo. Así que dime, ¿te atreves a llamarla para que te acompañe?

Que tengas un buen día.

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