¡Buenos días! Hoy celebramos el día mundial del agua. ¿Te has preguntado alguna vez por qué casi todos los días hay algo que recordar? Pues diría que la respuesta es simple: porque si no, lo acabamos olvidando. Parece que las personas somos así, o hacemos el esfuerzo de recordarlo o se nos olvida su significado o aquel aprendizaje que un día alguien hizo, o una tragedia que ocurrió, etc. Por eso es necesario que nos recuerden que el agua es escasa, que es finita y que hay que cuidarla con gestos tan sencillos como cerrar el grifo mientras me pongo jabón en las manos o asegurarme de que no haya cerrado mal y no gotee, etc. Del mismo modo, se nos invita a recordar y celebrar las fiestas que vienen. Año tras año tenemos una Semana Santa que, más allá de ofrecernos unas vacaciones escolares, nos está intentando recordar algo que sucedió hace casi 2.000 años. Algo tan importante que una gran mayoría entendió que debía recordarse, que debía celebrarse. ¿Crees que es necesario recordar...
Y, a veces, todo es tan sencillo como escuchar el viento que sopla por nosotros y extender con fuerza las alas.