- ¿Qué señales nos está dando hoy la Tierra y no estamos sabiendo escuchar?
- ¿Cuidamos el planeta solo cuando el problema es visible o también cuando el daño es silencioso, lento, casi invisible?
- ¿Qué pequeños gestos diarios —cómo consumimos, cómo reciclamos, cómo respetamos los espacios comunes— hablan de si realmente escuchamos lo que la Tierra necesita?
Escuchar con el corazón no es solo una actitud hacia las personas, también hacia el mundo que nos rodea. En la mirada cristiana, la creación no es un objeto que se usa y se tira, sino un regalo confiado a nuestras manos. El papa Francisco lo expresa con una frase sencilla pero muy potente: “Todo está conectado”. Lo que hacemos con la Tierra tiene que ver con lo que llevamos dentro, con nuestra forma de vivir, de consumir y de cuidar —o no— la vida. Tal vez Dios no nos habla con grandes ruidos, sino a través de una naturaleza que se resiente cuando la ignoramos y que respira cuando la respetamos. La pregunta queda abierta: en un mundo lleno de ruido, prisas y comodidad, ¿te atreves a hacer silencio para escuchar lo que la vida, la Tierra… y quizá Dios mismo, te están pidiendo?
Comentarios
Publicar un comentario
Comparte tu opinión de manera responsable y evita el anonimato: Escribe tu nombre, el curso y tu cole gabrielista. Muchas gracias.