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Palabras Sagradas: Contemplación


¡Buenos días!
Hoy vamos a hablar de la palabra contemplación. Y es que aunque suene a algo de conventos y espiritualidad, la verdad es que seguramente muchas veces contemplas sin darte cuenta. Pues contemplar es detenerse para mirar o escuchar algo con atención, fijarse en los detalles, en lo que pasa a nuestro alrededor y también dentro de nosotros. Es prestar atención de verdad, no solo de manera superficial.
Y en esa línea, también va la contemplación en la vida espiritual, pues contemplar significa abrir los ojos y el corazón para descubrir que esa realidad que miramos puede hablarnos, que en lo ordinario podemos encontrar algo extraordinario. Puede ser un paisaje, las estrellas, un animal, un gesto de alguien, un texto o un momento silencioso. Cuando te detienes a contemplar, descubres que todo puede comunicarte algo, que hay vida, sentido y belleza. Y en esa atención profunda, en ese silencio que nos permite estar presentes, uno puede empezar a percibir un reflejo de ese Creador que a veces parece oculto, pero que se manifiesta en la belleza, en los detalles y en la vida cotidiana. Dicho esto, dime:
  • ¿Cuándo fue la última vez que miraste algo o alguien con verdadera atención, sin distracciones?
  • ¿Qué cosas de tu entorno podrían hablarte si realmente te detuvieras a contemplarlas?
  • ¿Alguna vez te has detenido de verdad para prestar atención durante un buen tiempo a los sonidos, el entorno, la belleza que de ahí se desprende y dejarte inundar por todas esas sensaciones? ¿Cómo fue? ¿Te gustaría experimentarlo de nuevo o por primera vez?

Contemplar es aprender a ver en lo cotidiano la presencia de lo sagrado, y con sagrado me refiero a dejar que la realidad, con sus pequeños detalles, se convierta en un espacio donde Dios puede hacerse presente. ¿Cómo? Pues simplemente se trata de descubrir que estar presente y atento/a no solo te ayuda a comprender mejor el mundo y a los demás, sino que también abre tu corazón a la posibilidad de descubrir a ese Dios, que está ahí en cada instante si estás dispuesto a verlo. Pero claro, eso supone un reto para ti, porque para descubrirlo en ese momento de contemplación quizá debas preguntarte: ¿estás ahí?, ¿dónde?

Que tengas un buen día.

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