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PALABRAS SAGRADAS: Purificar


¡Buenos días!
Hoy vamos a hablar de la palabra «purificar». Quizá os vengan a la mente mascarillas faciales para quitar impurezas de la piel, un filtro para el agua o la «purga» de seguidores que a veces hacemos en nuestras redes sociales. A nivel cotidiano, podríamos decir que purificar es quitar lo «tóxico», eliminar lo que molesta, lo que hace ruido o lo que sobra, para que algo vuelva a su estado original, limpio y sano.
En la tradición cristiana, es una de esas palabras que no siempre se han entendido bien, pues con frecuencia se ha usado para hacer referencia a las personas como si fueran cosas sucias que hay que limpiar a base de culpa. Nada que ver. Para la fe, purificar el corazón es simplemente quitarle capas de polvo. Es apartar las rayadas, la necesidad obsesiva de encajar, la dependencia de los likes o ese estrés continuo que no nos deja respirar. San Luis María de Montfort decía que para que algo nuevo, grande y lleno de luz pueda entrar en tu vida, primero tienes que hacerle espacio, tienes que vaciarte de lo que te estorba. Purificarse es, en el fondo, quitar los filtros artificiales para recuperar tu versión más auténtica, esa que Dios soñó cuando te creó. Dicho esto, dime:
  • ¿Cuál es esa aplicación, hábito o distracción tonta que sabes perfectamente que deberías «limpiar» un poco de tu rutina?
  • Si pudieras silenciar todo el ruido y las prisas de tu mente durante un día entero, ¿qué significado tendría para ti purificarte?
  • Tómate unos segundos y piensa con sinceridad. ¿A qué crees que estás demasiado atado ahora mismo y no te está dejando ser totalmente libre?

Esta semana reflexionaremos sobre el ayuno y la abstinencia en Cuaresma. Porque precisamente son una herramienta muy buena para purificarte. Y no hablo de dejar de comer, sino de renunciar voluntariamente un rato al móvil, a un capricho o a la queja constante; se trata de hacerte un favor a ti mismo. Es una forma de decirle a tu cerebro: «Oye, que yo controlo mi vida, no la controlan mis impulsos». Al limpiarte de lo superficial y de esas cosas que te atan, dejas un espacio libre inmenso para conectar de verdad contigo mismo, con la gente que tienes al lado y con ese sentido más profundo de la vida. Dime, ¿de qué deberías ayunar? Te animo a iniciar esta purificación.

Que tengas un buen día.

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