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RELATOS DEL MUNDO: El anillo del rey


¡Buenos días!
Cuenta una antigua leyenda que un rey reunió a los sabios de su corte y les hizo una petición muy extraña:
—Quiero que me fabriquéis un anillo que esconda un mensaje secreto. Tiene que ser una frase muy breve, para leerla en mis momentos de mayor desesperación, cuando sienta que no hay salida y mi reino esté a punto de caer.
Los sabios, tras mucho pensar, le entregaron un anillo sencillo con un papelito doblado en su interior.
—No lo abras hasta que sientas que es el final, le advirtieron.
Años después, el reino fue invadido. El rey tuvo que huir a caballo, completamente solo, perseguido de cerca por sus enemigos. Llegó al borde de un precipicio. No tenía escapatoria. Escuchaba los cascos de los caballos acercándose. Entonces, se acordó del anillo. Lo abrió y leyó la pequeña frase: "Esto también pasará".
De repente, una extraña calma lo invadió. Se dio cuenta de que el pánico no le servía de nada. Se escondió con audacia en un hueco de la roca, los enemigos pasaron de largo sin verle y, finalmente, salvó su vida. Curiosamente, tiempo después, cuando recuperó su reino y todos celebraban una gran fiesta en su honor, un sabio se le acercó y le dijo:
—"Majestad, vuelva a leer el anillo".
El rey lo leyó:
—"Esto también pasará".
Entonces el rey entendió que ese anillo le sirvió para no hundirse en la miseria, pero también era una advertencia para no creerse el centro del universo en el éxito.
  • ¿Qué emoción o sentimiento se despierta en ti al escuchar: "esto también pasará"?
  • ¿Alguna vez has sentido que un problema era el fin del mundo y, meses después, te diste cuenta de que no era para tanto?
  • ¿Qué te dices a ti mismo en los momentos de dificultad?
Esta frase no deja de ser desconcertante, ¿no crees? Por un lado, saber que el dolor, la ansiedad, el fracaso o cualquier mal momento tienen fecha de caducidad da mucha esperanza y alivio. Pero por otro lado, pensar que cuando está todo bien llegará el día en que no... eso incomoda o puede generar un cierto estrés. Así que la pregunta que te lanzo es: ¿dónde deposito mi esperanza si al final todo pasa?, ¿o es que hay algo que sea permanente y bueno?
Supongo que es algo evidente el hecho de que, para los cristianos, ese suelo firme cuando todo se mueve o desaparece es Jesús. Un resumen de esta esperanza es la que se expresa en el Salmo 18 (uno de los libros de la Bíblia situado en el Antiguo Testamento):

"Tú, Señor, eres mi fuerza; ¡yo te amo!
Tú eres mi protector, mi lugar de refugio,
mi libertador, mi Dios,
la roca que me protege, mi escudo,
el poder que me salva, mi más alto escondite".

Te invito a revisar cuál es o cuál será tu roca, tu refugio, tu escondite o tu salvación en tu día a día y, sobre todo, cuando tus fuerzas flaqueen de verdad.
Que tengas un buen día.

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