¡Buenos días!
«Soy valiente, pero a veces tengo miedo», «soy buena persona, pero soy egoísta», «necesito encajar, pero quiero ser yo misma»... A veces nuestra cabeza es un caos de voces que nos exigen demasiado y nos ahogan, igual que le pasa a Riley en ese ataque de ansiedad.
La verdad es que el Espíritu Santo
se parece muchísimo a ese abrazo que le da Alegría a todas las versiones contradictorias de Riley. Es esa fuerza interior, ese amor incondicional de Dios que te abraza tal y como eres, con tus luces y tus sombras, y que en medio de tu peor tormenta te devuelve la paz para que puedas salir ahí fuera sin miedo a ser tú mismo o tú misma. Todos merecemos ese abrazo y todos podemos experimentarlo, porque el Espíritu Santo es un regalo para todos aquellos que lo pidan de corazón. ¿Qué me dices? ¿Lo pedirás?
Que tengas un buen día.
Comentarios
Publicar un comentario
Comparte tu opinión de manera responsable y evita el anonimato: Escribe tu nombre, el curso y tu cole gabrielista. Muchas gracias.