¡Buenos días!
Esa fuerza que transformó aquella habitación es el Espíritu Santo. No es una teoría de un libro, es una presencia real que hoy, dos mil años después, sigue buscando un espacio en nuestro interior para encender ese mismo fuego. ¿Te atreves a pedirlo también? Te animo a intentarlo.
Que tengas un buen día.
Comentarios
Publicar un comentario
Comparte tu opinión de manera responsable y evita el anonimato: Escribe tu nombre, el curso y tu cole gabrielista. Muchas gracias.