¡Buenos días!
Ayer estuve con alumnos de 2º de la ESO compartiendo reflexiones que habían trabajado en el aula. Una de ellas trataba sobre la soledad, ese sentimiento silencioso que sucede y pocos se dan cuenta. Curiosamente, por la tarde, durante el encuentro del papa León con los jóvenes de Barcelona proyectaron un vídeo de un niño diciendo:
"No es lo mismo estar solo que sentirse solo.
Jesús buscaba la soledad para rezar, pero nunca estaba solo.
En el huerto de Getsemaní lloró en soledad, rodeado por sus discípulos dormidos. Antoni Gaudí también conoció esa soledad. No solo la de estar solo, sino la de no ser comprendido. La de sentirse diferente. La de caminar a contracorriente.
Hasta que, en la cruz de Jesús, descubrió que no hay un cielo vacío. Porque a veces lo peor no es estar solo, sino sentirse solo. En un mundo en el que somos más que nunca y nos sentimos más solos que nunca, quizá la soledad no desaparece. Pero puede transformarse. Tal vez la pregunta no es solo si estás solo. Tal vez la pregunta es hacia dónde miras".
- ¿Alguna vez te has sentido así?
- ¿La soledad es mala o puede servir para algo?
Esa misma noche, el papa León XIV, como si quisiera contestar a parte del sufrimiento de esta realidad, dijo: ¡Dios no nos abandona!
Te invito a plantearte estos momentos de soledad con una nueva mirada, una en la que Jesús está a tu lado.
Que tengas un buen día.

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