¡Buenos días!
Imaginad que alguien con mucha influencia quiere soltar un mensaje de esos que te rompen los esquemas y te hacen replantearte las cosas. Hoy en día, seguramente haría un directo masivo, subiría un vídeo viral o abriría un hilo larguísimo en redes sociales para que llegara a todas partes. Pues bien, en el lenguaje de la Iglesia, cuando el Papa quiere lanzar un mensaje urgente y global para toda la humanidad, publica lo que se llama una encíclica. Recientemente, el papa León XIV lanzó su primera encíclica, llamada "Magnifica Humanitas", que aborda temas de gran actualidad como la tecnología, la Inteligencia Artificial y aquello que nos hace ser realmente humanos. Este documento no es solo para la gente religiosa, sino que es más bien un manifiesto abierto a cualquiera que tenga ganas de pararse a pensar sobre cosas como esta:
«La velocidad y la sencillez con la que es posible obtener indicaciones [...] simplifican nuestras vidas, pero también pueden acostumbrarnos a delegar demasiado y a buscar respuestas rápidas, debilitando el juicio personal y la creatividad».
Este fragmento alerta sobre dos peligros del uso de la IA. El primer peligro es delegar demasiado, que es pasarle el marrón a otro, en este caso, a un algoritmo. Y el segundo, perder el "juicio personal", es decir, apagar tu propia capacidad de pensar, de tener criterio propio para decidir por ti mismo qué está bien, qué está mal o qué es lo mejor en cada situación.
- ¿Por qué creéis que el Papa dedica su tiempo y esfuerzo en escribir una encíclica?
- ¿Creéis que la IA os simplifica vuestra vida? ¿De qué modo?
- ¿Habéis experimentado alguno de estos peligros tras el uso de la IA repetidamente? ¿Te has preguntado alguna vez si te quita juicio personal, creatividad u otras cosas?
Hoy en día puedes pedirle a una IA que le escriba una carta de cumpleaños superemotiva a tu mejor amigo, que te genere una imagen artística para regalarle a alguien o, incluso, que te redacte un mensaje para romper con tu pareja porque no sabes cómo decírselo. El resultado va a ser impecable. Un texto sin faltas de ortografía, supercorrecto, amable y con las palabras exactas. Pero... ¿y el corazón? ¿Dónde están tu cabeza y tus sentimientos ahí?
Seguramente esa sea la gran diferencia entre la inteligencia artificial y la inteligencia humana. La IA sabe hablar correctamente porque procesa datos a toda velocidad, pero solo tú sabes hablar con el corazón y con la cabeza. Una máquina no tiene tus vivencias, no sabe cómo te tiembla la voz cuando sientes nervios, ni conoce las bromas internas con tus colegas. Si le dejas tus emociones a una máquina, terminas silenciando tu propia voz. Dejas que un algoritmo sienta y decida por ti. Y te pierdes lo más "magnífico" de tu humanidad: tu capacidad de equivocarte, de sentir, de crear y de amar a tu manera. Recuerda esto: el mundo necesita tu voz real, con tus dudas, tus imperfecciones y, sobre todo, con tu identidad y criterio.
Que tengas un buen día.
Comentarios
Publicar un comentario
Comparte tu opinión de manera responsable y evita el anonimato: Escribe tu nombre, el curso y tu cole gabrielista. Muchas gracias.