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MADRE TIERRA: El testimonio de Tito


¡Buenos días!
Acabamos de escuchar a Tito, alguien que se juega la vida cada día en la inmensidad y la oscuridad del mar para rescatar a personas que huyen buscando un futuro mejor. Su experiencia nos sacude y nos aterriza de golpe. Pensando en todo lo que nos acaba de compartir, os invito a daros un tiempo para pensar en esto:
  • ¿Qué os remueve por dentro al escuchar que chicos de vuestra edad cruzan el mar de noche, jugándose la vida en una patera?
  • Tito dice que, en medio del océano, la vida de esas personas depende directamente de su equipo. En vuestro día a día, ¿de quién depende que hoy sea un buen día para los que te rodean?
  • Frente a las injusticias con las que os cruzáis (en clase, en el barrio, en las redes sociales), ¿sois de los que apartan la mirada o de los que intentan hacer algo?

Tito cierra con un deseo inmenso: ojalá no hiciera falta rescatar a nadie nunca más. Esa es la esperanza cristiana, la de construir juntos un mundo más justo donde nadie tenga que echarse al mar para poder sobrevivir. Pero, mientras llega ese día, nos toca remangarnos y ser nosotros mismos la fuente de esa esperanza. Un buen recordatorio ahora que llega el tiempo de verano y parece que desconectamos de todo, ¿no crees? Por eso hoy te invito a no poner tu empatía en modo avión. No te olvides de los que más nos necesitan. Sé luz en esa oscuridad de la que hablaba el capitán, atrévete a ser la voz de los que no la tienen y, sobre todo, no apartes nunca la mirada ante la injusticia. ¿Lo intentarás?

Que tengas un buen día.

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