Ir al contenido principal

RELATOS DEL MUNDO: El pájaro que olvidó cómo cantar


¡Buenos días!
Había una vez un pequeño pájaro gris con el canto más alucinante del bosque. Cantaba porque sí, porque le nacía. Pero un día, una bandada de cuervos empezó a criticarlo: que si su trino era muy agudo, que si era ridículo. El pajarillo, agobiado por el qué dirán, intentó cambiar su voz para encajar. Como no le salía, empezó a cantar más bajo, luego solo de noche y, al final, se calló por completo. Prometió no volver a abrir el pico hasta estar seguro de que a todos les gustaría.
Meses después, quiso volver a trinar a solas... y descubrió con terror que no podía. Su garganta estaba bloqueada. Por intentar agradar a otros y evitar sus críticas, había perdido su propia voz y se sentía completamente vacío.
Pero una tarde de tormenta brutal, vio a un pichón a punto de ser arrastrado por la corriente de un arroyo. Nadie oía sus gritos de auxilio por el ruido de la lluvia. El pájaro gris sintió que el miedo a ser juzgado desaparecía de golpe; en ese instante solo importaba salvar esa vida. Voló hasta la rama más cercana y soltó un grito crudo, potente, desde lo más profundo de sus entrañas. La madre del pichón lo escuchó y logró rescatarlo justo a tiempo.
Tras la tormenta, el pájaro gris descubrió que podía cantar de nuevo. Su melodía ya no era exactamente la misma de antes; ahora era más profunda, más auténtica, con la fuerza que acababa de descubrir. Y aunque los cuervos siguieron graznando, a él ya le dio igual. Entendió que su voz nunca se había ido, solo estaba escondida bajo capas de miedo.
  • ¿Alguna vez has dejado de hacer algo o has callado tu opinión por miedo a los «cuervos» de tu entorno?
  • ¿Qué tendría que pasar para que dejaras atrás el miedo al qué dirán y volvieras a sacar tu verdadera voz?

A veces podemos hacer como el pájaro de la historia: silenciamos lo que somos, nos ponemos filtros para encajar en el grupo y acabamos olvidando nuestra propia esencia. Pero fíjate en lo que dijo el papa León XIV este pasado sábado, a todos los jóvenes que había rezando con él en Madrid:

«Tened la certeza de que Dios conoce bien tu voz, vuestra voz: Él os escucha y os responderá. No tengáis miedo de expresar lo que sentís en el corazón».

Parece como si el papa supiera el lema de nuestros colegios, «Escucha la voz y levántate», para decirte: Aprende a escuchar primero tu voz para saber qué siente tu corazón. Luego exprésalo sin miedo a Aquel que te escucha siempre. Quizá entonces puedas escuchar esa Voz que te susurra en el oído con amor aquello que necesitas escuchar. ¿Te atreves a descubrirlo?

Que tengas un buen día.

Comentarios