¡Buenos días!
Hoy os presento a María Zambrano, una de las filósofas españolas más importantes del siglo XX. Vivió tiempos muy complicados, hasta el punto de tener que marcharse de España y pasar muchos años en el exilio. A lo largo de su vida se hizo muchas preguntas sobre las personas, la vida, la verdad y también sobre la esperanza. Para ella, pensar no era tenerlo todo claro, sino atreverse a buscar. Por eso escribió:
«La acción de preguntar supone que se tiene la esperanza de encontrar».
Dicho de otro modo: cuando haces una pregunta, estás reconociendo que no sabes la respuesta, pero también estás diciendo que crees que vale la pena buscarla. Esto tiene mucho que ver con el futuro que tienes por delante. Porque todavía no sabes exactamente qué pasará, qué aprenderás, a qué personas conocerás o hasta dónde llegarás. Y seguramente no hace falta tener todas las respuestas, pero sí hacerse buenas preguntas que vayan descubriendo este camino.
- ¿Qué pregunta sobre ti mismo te gustaría poder responder algún día?
- ¿Hay alguna pregunta que te dé miedo hacerte porque no sabes qué respuesta encontrarás?
- ¿Qué pasa cuando dejamos de preguntar y nos limitamos a aceptar lo que los demás nos dicen?
La escuela es un lugar perfecto para adquirir nuevos conocimientos, para preguntar a un profesor o profesora, discutir una idea con un compañero, fortalecer tu opinión sobre un tema o descubrir que aquello que dabas por seguro quizás no lo era tanto. Hacerse preguntas también tiene mucho que ver con la fe.
¿Existe Dios? ¿Por qué creo? Y si no creo, ¿por qué no creo? ¿Qué sentido tiene hablar de Jesús hoy? ¿Hay algo después de la muerte?
Estas y muchas otras no son preguntas que debamos responder corriendo, ni preguntas que tengan siempre una respuesta fácil. Pero quizás hacerse estas preguntas también forma parte del camino de todos. Jesús mismo no se dedicó siempre a dar respuestas. Muchas veces hacía preguntas como estas: ¿Qué quieres que haga por ti?, ¿De qué os sirve ganar el mundo entero si perdéis vuestra alma? Al final lo que Jesús quería era que las personas se cuestionaran y buscaran por sí mismas. Así que te invito a no tener miedo a las preguntas, ni a las que llevas dentro ni a las que te hacen los demás. Quizás todavía no sabes la respuesta. Pero, como nos recuerda María Zambrano, atreverte a preguntar ya es una manera de mantener viva la esperanza de encontrar.
Que tengas un buen día.
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