Foto de Miguel Á. Padriñán de Pexels
¡Buenos días!
¡Llegó el día! Llegó la vuelta al cole! Hoy ha tocado coger la mochila, intentar recordar horarios que aún no nos sabemos de memoria, descubrir qué aula te toca y ver esas caras de sueño típicas de los primeros días.
Pues a todos vosotros, ¡os doy la bienvenida!
Es posible que durante el día pienses en lo rápido que ha volado el verano y en la pereza que da volver a madrugar, y... ¡es lo más normal del mundo! Pero si lo piensas bien, hoy estamos abriendo un libro que tiene todas sus páginas en blanco. Me gustaría empezar esta primera semana agradeciendo. Sí, agradeciendo todo lo que hemos vivido estos meses atrás: las risas, los viajes, las tardes de no hacer absolutamente nada, los amigos; incluso si no ha sido el verano de tu vida, seguro que hay algo por lo que puedas dar gracias. Y fíjate, todo eso ya es tuyo y nadie te lo quita. Pero ¿sabes qué?, también es momento de dar gracias por lo que vendrá. Porque este año no solo vas a aprender fórmulas de física, historia o sintaxis. Este curso es una oportunidad increíble para llevarte aprendizajes de conocimiento, de vida y de fe. Porque hay conocimientos que caen en los exámenes, pero hay otros que te salvan el día cuando las cosas se tuercen, ¿verdad? Por eso, te invito a que te dejes sorprender, pues es fácil llegar con el escudo puesto y la intuición de que todo va a ser igual, aburrido o demasiado difícil.
Te invito a romper con eso y disfrutar de cada cosa nueva que descubras, de esa conversación inesperada en el pasillo, de ese tema que de repente te hace un "clic" en la cabeza, de esa persona que casi no conocías y que acaba siendo un descubrimiento brutal en tu vida.
Por todo ello te propongo que en el silencio de tu interior hagamos una pequeña pausa con esta oración:
Gràcias Jesús por este verano y por encontrarme aquí de nuevo. Ayúdame a descubrirte más, junto a María, especialmente durante este curso. Y a ti San Luis María de Montfort te pido que intercedas para que nuestro colegio sea un espacio donde crezcamos de verdad, donde nos cuidemos los unos a los otros, y donde descubramos que cada aprendizaje es un regalo que nos ayuda a encontrar nuestra propia identidad y a construir un mundo más bonito. Amén
Que tengas un buen día.

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