- ¿Cuándo te has sentido capaz de hacer algo que antes te parecía difícil?
- ¿Te cuesta reconocer las cosas que haces bien o te sale más fácilmente fijarte en lo que te falta?
- Cuando alguien destaca en algo que tú también deseas, ¿sientes admiración, envidia, inseguridad… o un poco de todo?
Las emociones que sentimos cuando vemos los talentos de otras personas nos pueden dar pistas sobre qué deseamos, qué nos importa o qué nos gustaría aprender. La cuestión es qué hacemos con ellas: podemos quedarnos atrapados en la comparación o convertirlas en una oportunidad para conocernos mejor. Porque el valor de una persona no depende de ser la mejor en algo. Descubrir nuestras capacidades significa aprender a reconocer lo que somos sin despreciarnos ni necesitar demostrar constantemente que valemos. Por eso, hoy te invito a reconocer algo que se te da bien, algo que estás aprendiendo o algo en lo que has mejorado últimamente. Y oye, no hace falta que sea extraordinario. Se trata simplemente de descubrir la luz de las pequeñas cosas que ya tienes y valorarlas.

Comentarios
Publicar un comentario
Comparte tu opinión de manera responsable y evita el anonimato: Escribe tu nombre, el curso y tu cole gabrielista. Muchas gracias.