¡Buenos días! Hay días en los que por fuera todo sigue igual, pero por dentro algo no encaja. La canción empieza justo ahí: un corazón roto, una desconexión entre lo que pasa en el mundo y lo que sentimos. “El mundo en llamas, yo de concierto”. ¿No te has sentido así alguna vez? El tema es que esta canción no habla de tener una fe perfecta ni de rezar bien, sino de algo mucho más sencillo y más exigente: amar. Pensar que creer es repetir palabras, cuando quizá creer de verdad es dejar que el otro importe, que su dolor me toque, que su alegría me cambie. Esto me lleva a pensar que t al vez empezar el día tenga que ver precisamente con eso: preguntarnos no solo qué vamos a hacer hoy, sino desde dónde lo vamos a hacer. ¿Desde la indiferencia o desde el amor? ¿Desde el ruido o desde la escucha? ¿Y si hoy, intentamos simplemente amar un poco más?, que me dices, ¿lo intentarás? Que tengas un buen día.
Y, a veces, todo es tan sencillo como escuchar el viento que sopla por nosotros y extender con fuerza las alas.