Foto de Lukas Blazek ¡Buenos días! Hoy continuamos con nuestro espacio de «Palabras Sagradas», en el que seguiremos descubriendo el significado de algunas palabras que utilizamos para hablar de espiritualidad, fe y cristianismo. Hoy hablaremos de una palabra que todos conocemos bien: la luz. Y es que la luz nos permite ver. Cuando hay luz, podemos orientarnos, reconocer lo que tenemos delante y descubrir cosas que, en la oscuridad, permanecen ocultas. Pero también utilizamos esta palabra de muchas otras maneras: decimos que una persona «aporta luz» cuando nos ayuda a ver las cosas de otra manera; que alguien «es luz» cuando nos transmite paz, alegría o esperanza; o que hemos tenido «un momento de luz» cuando de repente entendemos algo que antes no veíamos claro. Usamos la expresión tener luz própia cuando nos referimos a algo que nos hace ser quienes somos: una capacidad, una forma de mirar, una sensibilidad especial, una manera de cuidar a los demás, algo que se nos da bien, ...
Y, a veces, todo es tan sencillo como escuchar el viento que sopla por nosotros y extender con fuerza las alas.