¡Buenos días! ¿Recuerdas alguna ocasión en la que conseguiste hacer algo que al principio te parecía imposible? Quizá fue aprobar un examen para el que habías estudiado mucho, aprender una habilidad, atreverte a hablar delante de la clase, mejorar en un deporte o ayudar a alguien con un problema. ¿Recuerdas qué sentiste en ese momento? ¿Orgullo, alegría, alivio, satisfacción…? Hay algo interesante en estas experiencias. Por un lado, disfrutamos porque algo nos ha salido bien y, además, descubrimos algo de nuestra personalidad. Nos damos cuenta de que somos capaces de hacer cosas que antes ni siquiera imaginábamos. ¿Cuándo te has sentido capaz de hacer algo que antes te parecía difícil? ¿Te cuesta reconocer las cosas que haces bien o te sale más fácilmente fijarte en lo que te falta? Cuando alguien destaca en algo que tú también deseas, ¿sientes admiración, envidia, inseguridad… o un poco de todo? Las emociones que sentimos cuando vemos los talentos de otras personas nos pueden dar pist...
Y, a veces, todo es tan sencillo como escuchar el viento que sopla por nosotros y extender con fuerza las alas.