¡Buenos días! Cuenta la leyenda que, hace mucho tiempo, en las altas esferas del cielo, el Viento del Norte y el Sol tuvieron una fuerte discusión. El Viento, arrogante y ruidoso, gritaba que él era la fuerza más poderosa del universo, capaz de arrancar árboles y levantar olas gigantes. El Sol, tranquilo, simplemente sonreía. Viendo que no llegaban a ningún acuerdo, se pusieron a observar la Tierra y vieron a un viajero que caminaba por allí envuelto en una capa de invierno bien gruesa. De repente, el viento, gritando, le dijo al Sol: ―¡Lo tengo! Vamos a ver quién es más fuerte, ¡te reto! ―¿Y cuál es ese reto, Viento? —preguntó suavemente el Sol. ―Muy simple, vamos a ver quién de los dos logra quitarle la capa a aquel hombre. El primero que lo consiga, gana. ―De acuerdo —dijo el Sol— Si quieres puedes empezar tú —le soltó con una sonrisa. El Viento empezó primero. "¡Lo haré pedazos!", rugió. Entonces empezó a soplar con una furia helada, lanzando ráfagas violentas y empujones...
Y, a veces, todo es tan sencillo como escuchar el viento que sopla por nosotros y extender con fuerza las alas.