Eddie, el Águila https://youtu.be/pWxUsfZWIqg Trailer 2:30 Bajito, gordito, con gafas de culo de vaso escondiendo unos ojillos vivarachos, Eddie ‘El Águila’ Edwards se convirtió en la sensación de los Juegos Olímpicos de Invierno de Calgary por ser el peor con diferencia. Se presentó en los Juegos de Calgary 88 sabiendo que no tenía nada que hacer. Aunque la gente esperaba que se rompiera la crisma en un mal aterrizaje, Edwards salió incólume de los trampolines olímpicos –último como siempre– y universalmente famoso porque el público quedó prendado de su ridícula estampa, de sus marcas de alevín y de su desparpajo natural. ¿Por qué ver esta película? Porque no es una de esas típicas historias de éxitos y reconocimientos a las que estamos acostumbrados; es una de superación, de fracasos de los que nos tenemos que levantar, y de saber que, aunque no impresiones al mundo con tus acciones, lo más importante es impresionarse y superarse a uno mismo. “No sé por qué se dice que algo es impos...
Y, a veces, todo es tan sencillo como escuchar el viento que sopla por nosotros y extender con fuerza las alas.